A veces amar también es irse
Han pasado diez años desde que pensé que ya te había olvidado, que nuestra historia por fin había cerrado su ciclo. Sin embargo, recién este año entendí que aquella relación de idas y vueltas, de promesas dulces y silencios oscuros, finalmente estaba llegando a su fin.
Creí que ibas a ser mi futuro, mi presente y también mi pasado. Pero el tiempo se encargó de separarnos una y otra vez. Y cada vez que regresábamos, ya no éramos los mismos. Habíamos cambiado, crecido, madurado… o quizá solo aprendido a escondernos mejor detrás de lo que sentíamos.
Aun así, siempre guardé la esperanza de que en alguno de esos regresos podrías quererme un poco más. Pensaba que quizá esta vez sería diferente. Pero no lo fue. Con cada retorno te sentía más distante, más frío, como si poco a poco me estuvieras olvidando por completo.
Y aunque hablabas de planes, de viajes, de paseos y de un futuro juntos, nada llegaba a concretarse. Hoy entiendo que yo no era la persona para ti… y que tú habías dejado de amarme hace mucho tiempo.
Dicen que el cariño verdadero nunca desaparece del todo, y quizá sea cierto. A pesar del dolor con el que terminaron nuestras últimas palabras, yo siempre te quise bonito.
Pero, siendo completamente sincera, nunca logré imaginar una vida entera contigo. Nunca pude verme más allá a tu lado. Y aunque pasen los meses, aún te recuerdo, aún apareces en mis sueños.
Tal vez todo habría sido distinto si yo hubiera cambiado mi manera de pensar. Quizá hoy tendríamos una familia, hijos, una vida construida juntos. Pero también sabía que, si me quedaba, terminaría aceptando una vida que no deseaba para mí: una vida de conformismo. Y eso no podía permitírmelo.
Por eso decidí irme. Dejarte libre. Dejarte ser feliz con tu nueva relación. Quizá con ella sí logres construir todo aquello que conmigo nunca pudo darse.
Me voy lejos. Me voy de país. Y aunque probablemente nunca leas esto —porque nunca sigues mi blog—, quiero que sepas que te deseo lo mejor de este mundo.
Que seas feliz.
Porque, a pesar de todo, siempre quise lo mejor para ti. Y en el fondo sé que el amor bonito, aunque no haya sido para nosotros, algún día encontrará su recompensa.
Comentarios
Publicar un comentario