A veces amar también es irse
Han pasado diez años desde que pensé que ya te había olvidado, que nuestra historia por fin había cerrado su ciclo. Sin embargo, recién este año entendí que aquella relación de idas y vueltas, de promesas dulces y silencios oscuros, finalmente estaba llegando a su fin. Creí que ibas a ser mi futuro, mi presente y también mi pasado. Pero el tiempo se encargó de separarnos una y otra vez. Y cada vez que regresábamos, ya no éramos los mismos. Habíamos cambiado, crecido, madurado… o quizá solo aprendido a escondernos mejor detrás de lo que sentíamos. Aun así, siempre guardé la esperanza de que en alguno de esos regresos podrías quererme un poco más. Pensaba que quizá esta vez sería diferente. Pero no lo fue. Con cada retorno te sentía más distante, más frío, como si poco a poco me estuvieras olvidando por completo. Y aunque hablabas de planes, de viajes, de paseos y de un futuro juntos, nada llegaba a concretarse. Hoy entiendo que yo no era la persona para ti… y que tú habías dejado d...